Hablando de San Valentín… Y las infidelidades?

Cupido atraviesa veloz nuestros corazones con la flecha romántica del amor irracional, pero del mismo modo nos atraviesa impíamente con la flecha marcada del sabor amargo de la infidelidad de nuestra pareja.

No hay casos únicos, ni formulas única en todo esto, va a depender del grado de cohesión de la pareja, de su capacidad de asumir lo sucedido, de analizar porque de lo sucedido, de sus necesidades…Es decir no hay una formula universal, hay tantas formulas como parejas en el mundo, porque cada pareja es ciertamente, un mundo.

Van a intervenir muchas variables sobre la infidelidad: ¿infidelidad emocional o infidelidad sexual? ¿puntual o frecuentemente? ¿buscada o sobrevenida fortuitamente?

Además, hombres y mujeres lo van interpretar de manera muy diferente.

Cuando se ha sido fruto de una infidelidad, una serie de emociones negativas incomodas van aflorar: rabia, dolor, frustración, sentimientos de inferioridad, dudas, celo…

Y que hay de la persona infiel: ¿debe confesarlo y sincerarse? ¿ocultarlo? o ¿esperar a que lo descubran?

Varias caras de la moneda y distintas perspectivas de ver un problema que existe desde los tiempos más remotos en la historia de la humanidad.

El tiempo, la escucha, la voluntad…son factores importantes. Sea cual se el final de la historia, lo importante es seguir avanzando y no quedarse estancados.

Cupido atraviesa veloz nuestros corazones con la flecha romántica del amor irracional, pero del mismo modo nos atraviesa impíamente con la flecha marcada del sabor amargo de la infidelidad de nuestra pareja.

Una infidelidad puede ser de dos tipos: Infidelidad física/sexual o Infidelidad emocional

Hombres y mujeres suelen tener opiniones diferentes y percepciones que valoran distintamente.

Pero lo esencial es lo que percibas tú y sobre todo como vivencias e interpretas lo sucedido. Fuera de cánones sociales, de creencias, de religiones y de teorías miles sobre qué es lo que está o no aceptado por los demás; sólo tu eres quien vivencia en tu piel lo sucedido.

¿Qué hacer si tu pareja te ha sido infiel? ¿y qué hacer si yo he sido infiel a mi pareja?
Hay dos caras de la moneda, veamos a continuación:

Tras una infidelidad, ¿Debemos contarla u ocultarla?

A veces una infidelidad puede surgir puntualmente sin buscarla; habiendo detrás un gran e indudables arrepentimientos; ¿debemos confesarlo? Es delicado pues hay personas que, aunque lo intentan, luego no pueden recuperar la confianza ni puede superarlo, y surge el fantasma de la duda y se torturan; con lo que quizas podemos plantearnos si es conveniente o no, y volcarnos de nuevo en recuperar el amor y la confianza, sabiendo fue algo accidental.
Antes de decidir si lo contamos o no, debemos evaluar los motivos y las repercusiones; y así decidir.

Dependerá de:

  • La intencionalidad: una cosa es un tema fortuito y otra algo buscado intencionalmente
  • Frecuencia: Si es la primera y única o si es reiterado
  • Porque lo cuento: para desahogarme

Para seguir y antes de esto debo analizar la siguiente cuestión:

¿Debo perdonar una infidelidad?

La mayoría dicen que no la perdonarían, pero si hay sentimientos y años de relación…todo puede cambiar, y es lógico. No es tan sencillo tirar por la borda algo que se ha tardado mucho en construir.

 Lo importante es decidir conscientemente, sin impulso ni presión. Analizar desde varios ángulos y perspectivas. Claro está que tener esa templanza en el momento que ha sucedido el acontecimiento, no es algo simple.

Algunos aspectos que puedes considerar a la hora de decidir si estás en disposición de perdonar una infidelidad son:

  • El grado de la infidelidad
  • Frecuencia de la infidelidad
  • Las causas que motivaron la infidelidad (casual o buscada)
  • El tipo de infidelidad: (emocional de lo sexual)
  • El daño que la traición ha causado
  • La posibilidad de recuperar la confianza.
  • Tus sentimientos hacia la otra persona

Por otro lado, hay que saber que, a veces perdonar conscientemente una infidelidad no es garantía de que se logre recuperar la relación porque muchas personas simplemente no logran olvidar lo sucedido y su herida se abre una y otra vez volviendo continuamente a esa traición infiel, de modo que ya no es posible avanzar de una manera fresca, ni se puede construir nada positivo, pudiendo tornarse la relación en toxica o cuando menos difícil de sobrellevar. Y es que en algunos casos (no en todos), la infidelidad puede suponer un “antes y un después” en la relación, un puno de inflexión sin retorno.

En otros casos puede suponer una alarma roja, un “toc toc”, un aviso, de que algo no ha ido bien hasta ahora, un “estas en los laureles”. Si se tiene esa capacidad por ambas partes para interpretar lo sucedido con una cierta apertura (no baladí) ambas partes pueden iniciar un profundo proceso de introspección, como individuos y como pareja, y ver qué significado tiene lo sucedido en su trayectoria conjunta y cuál es el significado del mismo. Aquí pueden aprender a mirar lo sucedido como un punto de “llamada de atención” para retomar las cosas con un nuevo posicionamiento. Ponerse nuevas metas como pareja, nuevos objetivos y nuevos retos y así salir fortalecidos.

La ayuda de un psicólogo siempre puede dar soporte para reconducir, bien para unir, bien para separar, bien para enfocar las cosas de otro modo…

Otras personas no le darán una gran importancia, interpretando que son cosas que suceden, y podrán vivir y convivir con lo sucedido sin mayores, sin interpretar traición o deslealtad.

No hay casos únicos, ni formulas únicas en todo esto, como dijimos antes, va a depender del grado de cohesión de la pareja, de su capacidad de asumir lo sucedido, de analizar porque de lo sucedido, de sus necesidades…Es decir no hay una formula universal, hay tantas formulas como parejas en el mundo, porque cada pareja es ciertamente, un mundo.

Sea como fuere, y, de cualquier modo, tome el rumbo que tome y sea cual sea el final; hay algo indispensable: “Aprender a perdonar y aprender a olvidar”, sin perdón no habrá olvido. Así que esto se torna esencial para superar una infidelidad y lograr que la relación salga fortalecida, y no se quede estancada, pero esto es un camino muy complicado y para nada sencillo.

En ocasiones si piensas que no vas ser capaz de comenzar desde cero, la mejor solución suele ser la ruptura; de lo contrario el daño será mayor pues el resentimiento, rencor y celos pueden convertirse en armas de doble filo.

Y es que realmente no se puede comenzar de cero, pero si asumir e integrar lo sucedido (ya sea en uno o en otro lado, quien a sido infiel o a quien le han sido infiel), aprender de ello e incorporarlo para poder vivir con ello.

Se han hecho varios estudios al respecto, y según reflejan dichos estudios, es interesante saber que hombres y mujeres no reaccionan del mismo modo y no estamos dispuestos a perdonar y olvidar las mismas cosas.  Según un estudio americano, a los hombres les es más fácil perdonar una infidelidad cuando se trata de un engaño emocional (y no solamente algo sexual), mientras que muy al contrario a las mujeres en general, les es más difícil olvidar y perdona una traición o infidelidad si ha habido implicación emocional (y no solamente algo sexual

¿Se puede perdonar una infidelidad? ¿Se puede olvidar?

Traicioand@ y traicionad@r, ambos dos pueden llegar a sufrir, porque quien traiciona también puede llevar su penitencia por dentro. Pero está claro que quien ha sido traicionado por mucho que se lo proponga, experimenta la realidad de que perdonar y olvidar una traición o infidelidad amorosa es algo muy complicado mentalmente.

Como he comentado, no hay fórmulas únicas ni mágicas en todo esto, va a depender de multitud de variables implicadas en la ecuación. No hay una formula universal de libro a aplicar genéricamente.

Lo que si es claro es que hace falta un nuevo ingrediente: EL TIEMPO.  No se va a solucionar todo en un día, ya que estamos en el mundo de las emociones y esto lleva un proceso temporal diferente; se cuece a fuego lento y lleva su proceso.

Afloraran emociones incomodas y poco familiares hasta ahora como la ira, la rabia, el rencor, el resentimiento, la frustración…Puede que incluso fácilmente toque la autoestima y valoración personas de quien ha sido traicionado…

Por eso hay que ser delicad@ y se hace fundamental una labor de escucha a la pareja para poder entender el túnel oscuro por el que está pasando. Hablar y exteriorizar como la persona se siente tras haber sido traicionado, y estar dispuesto a escuchar con actitud de comprensión. Como la otra persona también puede reaccionar de distintos modos: justificando, excusando, no entendiendo, sin comprensión, negando…y un sinfín de posibilidades; es muy recomendable en este punto acudir a un psicólogo, donde ambos de una manera muy neutral, puedan recibir ayuda como “individuos” (recuperar la autoestima y confianza en si mismo) y como “equipo” (recuperar la confianza en la pareja y apostar por el equipo) y con esa ayuda y la guía necesaria puedan avanzar en un sentido o en otro.

Cada caso es un mundo, y cada pareja un universo único. Nunca digas: “de esta agua no beberé” porque no sabemos a ciencia cierta como actuaríamos en estos casos, en uno y en otro papel.

No dudes en acudir a un psicólogo, siempre va a ser de gran ayuda.

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